CÓMIC: HISTORIA.
ANTECEDENTES.
LA EVOLUCION EN EE UU.
HISTORIA DEL CÓMIC EN EUROPA.
HISTORIA DEL CÓMIC EN ESPAÑA.
EL CÓMIC ACTUAL.
ANTECEDENTES.

Tablilla mesopotámica.
Panel de la Columna de Trajano.
Escena del Tapiz de Bayeux.
Existen numerosos precedentes de este medio de expresión gráfico-narrativa que conjuga imagen y texto. Hacia el 3.000 aC los sellos de Mesopotamia exhiben máscaras y divinidades que completan y aclaran su significado por medio de inscripciones, así como ciertos relieves egipcios muestran también jeroglíficos y representaciones gráficas de hombres y animales. Precedentes del cómic son asimismo las escrituras pictográficas antiguas, los relieves históricos (la columna de Trajano), ciertas estelas funerarias, algunos tapices (como el de Bayeux, del siglo XI), las cartelas y filacterias informativas en las pinturas medievales, vidrieras de catedrales y entre las obras más recientes tenemos los pliegos de cordel, las aleluyas y aucas (en Cataluña), que explicaban al pueblo historias, crímenes y sucesos, las caricaturas de Hogarth, los dibujantes satíricos del s. XVIII (que ya conocen el balloon), las narraciones populares de Épinal, las caricaturas de Schröder, Hoffmann, Nadar, Töpfer, Christophe, Busch, etc., que emplean ya el montaje y el héroe. Los elementos del cómic ya estaban pues inventados: montaje, héroe y «balloon», aunque aún no estaban integrados.
Los orígenes a finales del siglo XIX.
El nacimiento del cómic fue posible por el desarrollo del periodismo masivo, con sus diarios y revistas que necesitaban nuevos medios de expresión gráfica, en su dura competencia por aumentar el público lector. Concretamente la competencia entre las cadenas Hearst y Pulitzer fue el desencadenante.
Outcault. The origen of a new species
Outcault. The origen of a new species
Pulitzer, propietario del diario "New York World", comenzó el 9 de abril de 1893 la edición de un suplemento dominical en el que pretendía reproducir obras de arte famosas. El fracaso le llevó a sustituirlas por reproducciones en dibujos. Uno de los dibujantes era Richard Felton Outcault (1863-1928), que había estudiado bellas artes en París. Contratado para realizar dibujos científicos populares inició su trabajo con la publicación de The origen of a new species, or the evolution of crocodile explained, el 18 de noviembre de 1894.
El 7 de julio de 1895 publicó una viñeta que describía anécdotas del barrio o callejón de Hogan's Alley de Nueva York, con un personaje de niño calvo, poco natural, vestido con un camisón de dormir de color amarillo, de modo que sólo quedaban al descubierto su cara, manos y pies. El color amarillo le dio el nombre de Yellow Kid, así como a esta prensa el calificativo de «amarilla», como acepción de sensacionalista. Era un paso hacia el cómic, pero faltaba la expresión de los pensamientos o sentimientos que Outcault resolvió incluyendo textos en rótulos, pancartas y en la camisa de Yellow Kid, hasta finalmente aplicar el balloon junto a los medios anteriores. Así, el invento del cómic coincidió con el advenimiento de otro arte similar, el cine, con su primera sesión pública el 28 de diciembre de 1895.
Mes y medio más tarde (16 de febrero de 1896) Richard F. Outcault publicó en el diario “New York World” sus primeros dibujos con balloon de Yellow Kid, con el loro, iniciando un proceso que le llevaría hasta el 25 de octubre de 1896, con el loro hablando desde un fonógrafo y en la última el niño, con balloons en ambos casos. Recogía su experiencia parisina de la literatura gráfica popularizada en Europa por J.Ch. Pellein con sus imágenes de Epinal, varias de ellas ilustradas por Benjamin Rabier y Caran d'Ache, pioneros de este arte y conocidos en España por la publicación de sus obras en revistas.

Max und Moritz.
Al mismo tiempo, en Alemania aparece la pareja de pilluelos Max und Moritz, de Walter Busch. Outcault se pasó a la competencia del “New York Journal” desde octubre de 1896, con su personaje, iniciando los múltiples pleitos de la historia del cómic sobre la propiedad intelectual de las obras, entre el medio de comunicación (o sindicato) y el dibujante.
Comenzaba la carrera del cómic, con una pronta sistematización de las series de viñetas y de los balloon como medio escrito, primero en suplementos dominicales y luego también en la prensa diaria, con los diarios San Francisco Examiner, New York Journal, New York Herald, New York World, etc., con dibujantes como Rudolph Dirks, James Swinnerton, Knerr, etc. Las series proliferaron, gracias a la inmensa demanda. Una serie principal se rodeaba de series secundarias (series topper), que iban ganando en importancia. En otros casos los personajes secundarios de un cómic se independizaban en series propias.
LA EVOLUCION EN EE UU.
Los EE UU comercializaron la producción masiva de los cómics con gran rapidez, con los primeros grandes éxitos, que están hechos para un público adulto aunque su temática sea aparentemente infantil:

The Katzenjammer Kids (1897), de Rudolph Dirks, continúa en la actualidad, siendo la historieta más antigua de la historia. Los niños Hans y Fritz corren aventuras, junto a Mamá, el Capitán y el Inspector. Todos hablan una jerga anglogermánica (se destinó en principio para los inmigrantes alemanes). Se transformó en Captain and the Kids, por Dirks, mientras otro dibujante, Harold Knerr, continuaba con la serie original desde 1914.

Buster Brown (1902), de Outcault, con un niño de elevada clase social y el perro Tige, que habla ácidamente de los seres humanos, mientras los dos corren aventuras.
Little Nemo in Slumberland (1905), de Winsor McCay (1869-1934), es posiblemente el mejor cómic de la primera época. Nos transporta a un mundo onírico claramente freudiano y antecesor del Surrealismo, con los primeros encuadres subjetivos y un excelente experimentalismo gráfico en las viñetas. In the land of Wonderful Dreams, continúa con los fantásticos sueños del pequeño Nemo, que corre aventuras de las que despierta en la última viñeta, confortado por sus familiares. McCay sería luego un gran autor de dibujos animados.
Mutt and Jeff (1907), (Benitín y Eneas en España), muy célebres en la época, de Bud Fisher, con la primera tira horizontal de viñetas, con dos grotescos y cómicos personajes adultos, llenos de defectos.

Krazy Kat (1910-1944), de George Herriman (1880-1944), con una intención muy surrealista, con una constante reflexión ética, lo que la hizo poco popular pero muy prestigiosa. En un paisaje mejicano del desierto de Tacoma acaece la historia de un gato asexual, Krazy, un ratón, Ignatz, y un perro, Pupp, con los amores imposibles cambiados de sujeto lógico, pues el perro ama al gato, el gato ama al ratón, que está casado y con hijos y que a su vez responde a ladrillazos, por lo que Pupps, el perro policía, le encarcela a menudo. Fue muy experimental en el montaje y la composición espacial de las viñetas.
The Newlyweds-Their baby, de Geo MacManus, que cambió de título luego, con el tema del bebé en el seno de una familia.
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Bringing up Father (1913-1940), de Geo McManus, sobre la historia de una familia de nuevos ricos, en la que Jiggs, el padre, quiere vivir con alegría y sencillez, y se resiste a los gustos caros y el esnobismo de la madre, Maggie, y de la hija, Nora. Domina en este cómic una estética Art Decó.
Polly and her Pals (1913), de Cliff Sterrett, una historia cómica familiar de chicas, sobre un conflicto generacional. Los personajes no son naturalistas, sino caricaturas muy esquemáticas. El grafismo muestra una influencia cubista y un gran experimentalismo, con líneas geométricas y curvas.
Gasoline Alley (1919, hasta hoy), de Frank King, de temática de comedia familiar, de apariencia caricaturesca, pero en un ambiente muy realista, con personajes que cambian de edad con los años. Walt recoge a un niño abandonado, Skeezix, y le adopta. Se casará con Phyllis (con la que tendrá hijos) y vivirá aventuras oníricas con el niño, sobre una alfombra voladora.

Little orphan Annie (1924), de Harold Gray, con una ideología muy conservadora, reaccionaria. Una huérfana es recogida por un magnate de la industria militar, Oliver Warbucks, y vive aventuras en las que el sistema americano de la propiedad privada siempre sale vencedor. Este cómic fue utilizado para atacar al New Deal de Roosevelt.

Little Annie Rooney (1927), de Ed Verdiere, sustituido por Ben Bastford y sobre todo por Brandon Walsh. Era una huérfana que corría aventuras con sus amigos.
Todos estos cómics fueron llevados al cine, con la colaboración de sus autores, como sucedió en Europa con Les Pieds Nickelés, de Louis Forton (1907).
En los EE UU se desarrolló la edad de oro del cómic sobre todo en el periodo 1929-1939, durante la Gran Depresión, que favorecía este tipo de evasiones de la realidad, con un exquisito dibujo y un naturalismo impulsado por la preeminencia del cine, con las antiguas tiras humorísticas y géneros nuevos que se harían mayoritarios con el tiempo, como:
Historieta de aventuras y policíaca:

Tarzán (1929), de Alan Harold Foster (1892-1982), dibujado luego por Burne Hogarth (1937), ambos con un estilo de extraordinaria calidad naturalista.
El Príncipe Valiente (1939), también de Alan Harold Foster, de extraordinaria calidad gráfica e histórica documental en un Medievo concentrado en pocos años, con vikingos, Camelot, época de las invasiones de los hunos, América, etc., que viven al mismo tiempo. No hay diálogos en balloons, sino apoyaturas explicativas, con sentido muy narrativo.
Tim Tyler (1932), de Lyman Young, sobre las aventuras de dos muchachos, sobre todo en África.
Terry and the Pirates (1934-1946), de Milton Caniff (1907), una verdadera novela-río que llegó a contar con 1.300 páginas al final, con héroes como Terry Lee, Dude Henick y heroínas tan famosos como la china Dragon Lady, Burma y la joven norteamericana Raven Sherman (cuya muerte en la ficción en octubre de 1941 conmocionó al país, preparándolo para la inminente guerra). Caniff adoptó la estética del cine con atrevidas angulaciones y escorzos. El tema se implicó progresivamente (y con un idealismo político que chocaba con las presiones de los sindicatos de cómics) en la historia de aquellos años de guerra en Extremo Oriente, al principio la de China y luego de EE UU al entrar en la II Guerra.
Entre 1942 y 1946 Caniff hizo simultáneamente la serie Male call (Llamada al macho), de tema humorístico-erótico para los soldados, financiada por el Ejército.
Al acabar estas series Caniff lanza la serie de Steve Canyon (publicada inicialmente el 13-I-1947), estudiada por el semiótico Umberto Eco en una larga disquisición sobre su primera página. El protagonista es un aviador que no se adapta a la vida civil, como muchos ex-soldados. Su compañía Horizons Unlimited está en bancarrota y retorna a las fuerzas aéreas y participa en las guerras y los grandes acontecimientos de la historia de los EE.UU, mostrando la evolución de la opinión pública. Steve vivirá un largo amor con Summer, casada con el desaparecido (hasta 1955) Leighton y cuando este muere se casarán al fin en 1970.
Historieta familiar:
Blondie (1930), de Chic Young (1901-1973), una de las más largas series de la historia del cómic (aún se publica) sobre la vida de un matrimonio, Blondie y el rico Dagwood Bumstead, que pertenece a una clase social superior y que sucumbe a los encantos de la joven, rubia y vivaracha, pese a la oposición de sus padres. Por ello es desheredado (1933), y el resto es una historia de amor familiar, al que se añaden dos hijos. Hace una caricatura irónica pero no cruel de la vida social norteamericana.
Li'l Abner (1935), de Al Capp (1909-1979), una caricatura sobre un pueblo típico del sur de EE UU, Dogpatch, con personajes caricaturescos que chocan con la desorganización social y que evolucionan psicológicamente. Daisy Mae es un joven tonta, que consigue casarse con Li'l Abner, guapo y estúpido, que adora una serie de cómic, que se presenta dentro de la serie principal, Fearless Fosdick, con un absurdo policía. En la serie principal hay animales fantásticos (los shmoos y kigmies), personajes como la inteligente Mammy Yokum (madre de Abner), el superperezoso Lucifer Yokum y otros, así como un día en el que las solteras pueden cazar un marido (Sadie Hawkins Day), que se hizo muy popular en EE UU, sobre todo en la universidad. La serie se lleno con caricaturas de personajes públicos y de representantes de las virtudes y defectos de la sociedad norteamericana. Capp fue un crítico implacable de la ultraderecha.
Historieta de fantasía de ciencia-ficción:

Buck Rogers (7-I-1929), de Dick Calkins, sucede en un futuro en el s. XXV. Se basaba en una novela de Nowlan, Armageddon 2419 A .D. (1928). Rogers despierta cinco siglos después de un accidente en una mina y vive aventuras en una Tierra que está a punto de ser conquistada por el totalitarismo de un Estado aparentemente chino. Conoce a la heroína Wilma Deering y al Dr. Huer. También viven aventuras espaciales.

Flash Gordon (7-I-1934), de Alex Raymond, en los fantásticos parajes del planeta Mongo, llenos de paisajes, personajes y peligrosas aventuras. Los héroes principales son Flash Gordon, su amada Dale Arden y el Dr. Zarkov, en lucha con el cruel emperador Ming y su bella hija.
Mandrake (1934), del guionista Lee Falk y el dibujante Phil Davis. El mago vestido de frac vive grandes aventuras.
Superman (1938), de Siegel y Shuster, con otros dibujantes, y Batman (1939), de Bob Kane, aparecen con gran éxito, originando los cuadernos en colores (comic-book), protagonizados por héroes inverosímiles dotados de poderes sobrehumanos y por bellas mujeres sin escrúpulos, con historias muy conocidas por todos los públicos del mundo, que ansiaban escapar emocionalmente de las dificultades de la Depresión. La difusión de los comic-books alcanzaba cifras inmensas, muy superiores a los demás medios.
The Spirit (1940-1952), de Will Eisner (1917), fue una serie excelente sobre un justiciero enmascarado y contaba con una gran libertad temática.
A la difusión mundial de los cómics de EE UU contribuyó la creación de sindicatos dedicados a la adquisición de los derechos y su distribución a diarios y revistas. El magnate de la prensa, Hearst, fundó en 1912 el sindicato más poderoso, el Herst International Feature Service, convertido en el King Features Syndicate. Pero los sindicatos, no promovidos por dibujantes sino por empresarios, homogeneizaron el producto e impusieron cierto conservadurismo político y social.
Las ligas de buenas costumbres y las asociaciones de padres de familia denunciaron desde 1948 la aparente ola de inmoralidad y libertad de expresión que se extendió por la prensa gráfica norteamericana, sobre todo en los comic-book, como en Sheena y consiguieron al fin una rígida autocensura, con el acuerdo de 1953 de la Cómics Magazine Association of America. El maccarthysmo persiguió al editor Gaines, pero en vano, y así, a mediados de los años 50, en EE UU surge una libre ola de ilustraciones de erotismo, sadismo y terror.
HISTORIA DEL CÓMIC EN EUROPA.
En Europa el cómic tuvo un desarrollo más tardío y menor respecto al de EE UU antes de 1939, pero aparecen en Inglaterra la famosa Jane (1932), de Norman Pett, en Bélgica el famosísimo Tintín (1930), de Hergé, en Francia Arys Buck, de Uderzo.
La II Guerra Mundial provocó el cierre de los mercados exteriores de EE UU y la consiguiente crisis, junto a la necesidad europea de crear sus propios cómics, con artistas locales de Europa e Iberoamérica, sobre todo italianos que se refugiaron allí. El cómic se convierte en medio publicitario para el lanzamiento de productos e incluso de propaganda política. Cada país tiene sus patrones estereotipados de «buenos y malos», de acuerdo a los intereses de sus regímenes políticos. En EE UU la administración llegó a contratar nuevos cómics o a subvencionar la orientación de cómics ya famosos, sobre todo en los años de la II Guerra Mundial y de la Guerra Fría.
En Europa en los años 50 surgieron revistas de calidad y con dibujantes nacionales sobre todo en Francia y Bélgica. Los nuevos ídolos europeos fueron creados para cubrir las necesidades del público y en sus expresiones, onomatopeyas y giros coloquiales hacen referencias concretas a su situación política y social, como un espejo más realista que la novela y el teatro, y sus expresiones, giros y modismos son adoptados por el público. Ya no tienen el mismo éxito las fantasías de ciencia-ficción y los super-héroes, en una sociedad más crítica y escéptica.
HISTORIA DEL CÓMIC EN ESPAÑA.
Los primeros cómics se publicaron en España, en las revistas “En Patufet” (1904), en lengua catalana, y por “Gente Menuda” (1906), del grupo “ABC-Blanco y Negro”, y “Dominguín”, y los principales cómics norteamericanos salieron en la revista “TBO”, creada en 1917. Antes de la Guerra Civil aparecieron otras revistas: “Pulgarcito” (1921), “Pinocho” (1925), “Aventurero” y “Mickey” (1935), “Yumbo” y “La revista de Tim Tyler”. Durante la guerra civil aparecieron sucesivamente en San Sebastián las revistas nacionalistas “Flecha” y “Pelayos”, fusionadas en “Flechas y Pelayos”, así como “Chicas”. La mayoría de las obras de los años dorados se editaban al mismo tiempo en España en las revistas “Aventurero”, “Mickey” y “Tim Tyler”.
Después de 1939 España vivió sus años dorados con las revistas “Chicos” y “Mis Chicas”, que crearon ídolos juveniles, con florecientes editoriales catalanas y valencianas que publicaban cuadernos apaisados en blanco y negro, con héroes norteamericanos de los años 30 y otros nacionales.
El semanario “TBO” tiene la colaboración de Marino Benejam con su Familia Ulises.
El semanario “TBO” tiene la colaboración de Marino Benejam con su Familia Ulises.
En 1940 aparece el primer cuaderno de Roberto Alcázar y Pedrín, y en 1944 el primero de El Guerrero del Antifaz, de Manuel Gago. Esta etapa se cierra con la desaparición de "Chicos" en 1952 en su primera etapa.
Capitán Trueno, de Víctor Mora, será una serie de gran éxito popular desde su aparición en 1956. Sus inolvidables protagonistas eran el Capitán Trueno, Goliat, Crispín y Sigrid.
EL CÓMIC ACTUAL.
La difusión de la televisión en EE UU y Europa contribuyó a difundir la cultura de la imagen. Se llega a coordinar la aparición simultánea de nuevos ídolos en varios medios: cine, televisión, novela popular, publicidad y cómics, para funciones políticas o de consumo popular, para un público juvenil de creciente poder adquisitivo. El I Congreso Mundial de Cómic, celebrado en Bordighera (Italia), en 1965, demuestra la atención de los intelectuales (sociólogos y filósofos) hacia el cómic, como ejemplo u expresión el alma popular, incrementado por la aparición del movimiento pictórico del pop-art.
Se crea en Francia el Club des Bandes Dessinées (1962), como muestra del interés por los cómics de las clases cultas. Se editan múltiples estudios sobre personajes y temas, revistas especializadas, reediciones de héroes de los años dorados como Dick Tracy, de Chester Gould, y la aparición de nuevos ídolos para un público infantil, pero también para el más adulto y entendido, sin censura ya desde los años 70, como Pogo (1948), de Walt Kelly, B.C. (1958), de Johnny Hart, Guido Crepax crea Neutrón y Valentina (1965), con un montaje de viñetas con un genial sentido analítico. Romà Gubern le cita como «el más grande innovador de los cómics contemporáneos».

Schulz. Charlie Brown
Quino. Mafalda.
También aparecen las infantiles Peanuts (1950), con los personajes Charlie Brown, Lucy y el perro Snoopy, de Charles Schulz y Mafalda (1964), del argentino Quino, etc. Las series infantiles critican con ingenuidad y escepticismo el mundo de los mayores.
El cine y la televisión, así como la comedia musical, toman prestados personajes del cómic, reforzando el interés popular, con Superman y Batman como mejores ejemplos de una casi deificación por el público.
Aparecen personajes femeninos fanta-eróticos que encarnan la lucha por la liberación de la mujer: Barbarella (1962) de Jean-Claude Forest, Les Adventures de Jodelle (1966) de Guy Pellaert, La Saga de Xam (1968) de Nicolas Devil, etc. Los cómics acaban por entrar en los museos, como el Louvre con la exposición montada por el Museo de Artes Decorativas (1967).
El personaje nuevo más relevante en el mundo es Astérix, junto a su compañero Obélix (1959), de Uderzo.
Un caso especial es el italiano Hugo Pratt, que crea su personaje Corto Maltese (1967), con un dibujo sobrio, exacto y muy expresivo, que narra aventuras exóticas dentro del más refinado estilo de los años 30.
En 1968 nace All New Zap Comix, de Robert Crumb, que da origen a los Underground Comix, muy revulsivos y libertarios, que cultivan la escatología, el erotismo exagerado, incluso el «feísmo».
En la actualidad, el cómic vive tiempos de cambio, debido a los avances tecnológicos que facilitan la creación digital y la difusión por Internet, lo que ha hundido a numerosas publicaciones y dificultado la supervivencia de muchos profesionales, pero también ha incorporado definitivamente el mundo de la historieta a la cultura popular. Mientras que en España hay una crisis recurrente, en cambio en EE UU, Francia o Bélgica se siguen editando con éxito grandes colecciones y la gran feria mundial, la de Angulema, goza de asistencias multitudinarias. El cómic tiene futuro.